Así viví el show de Rosalía en New York

Rosalía, la artista española que con su disco El Mal Querer (2018) llamó la atención de todxs, realizó sus primeros dos shows en New York. Las presentaciones, en este caso en el marco de Red Bull Music Festival, formaron parte del tour que la catalana inició en Lollapalooza Argentina y que también la tuvo en los escenarios de Chile, México y Coachella.

AVISO: A mí tampoco me gustan demasiado las notas en primera persona, así que si quieren ir ver los videos y fotos del show pueden hacer click acá y saltearse estas palabras que siguen.

Una serie de eventos afortunados hizo que me encontrara en Manhattan el 27 de abril, el día del primer show de Rosalía en el teatro Webster Hall. Como las historias felices pueden desintegrarse en cualquier momento, traté de no hacerme ilusiones para evitar el mal trago en caso de no poder asistir. Tenía los mails que confirmaban mi acreditación al evento pero sentía al síndrome del impostor tocándome la espalda todo el tiempo. El miedo de que alguien se diera cuenta de que en realidad estaba ahí para disfrutar de la música de Rosalía, bailar y cantar todas sus canciones se agrandaba con el correr de los minutos. Llegué al teatro y el ambiente afuera estaba re tranquilo. No había nadie tomando cerveza en la vereda y el público se ordenaba para ingresar en dos filas: una larga y otra corta. Me acerqué a quien acomodaba a las personas que llegaban, puse cara de estar trabajando, y en un inglés precario le pregunté por dónde tenía que ingresar yo, que tenía pase de prensa. Me indicó amablemente que por la fila corta y no sospechó. Esas dos pequeñas victorias me dieron el coraje que necesitaba. Hice la cola, pasé por un doble control de seguridad y llegué a la mesita en donde me consultaron si estaba acreditado o invitado y me preguntaron mi nombre. Martin Guazzaroni contesté, como con una especie de acento inglés -wasarounee-. Se rieron y pensé: ya está, me sacaron la ficha. «Vas a tener que deletréarmelo», me expicó. Yo, como en esos campeonatos que veía en los dibujitos animados, lo hice a la perfección. La chica me dio un sobre con mi ticket, y cuando me di cuenta ya estaba adentro del teatro.

Ni bien entré empezó el show de Serpentwithfeet, un pibe que con su voz, una mesa con un sintetizador y una bandeja, y un sillón tipo el living de Louta hizo un show hermoso. No pareció importarle que el público estaba más interesado en charlar que en escucharlo. La conversación y el griterío también aparecerían por momentos durante la presentación de Rosalía; porfa no lo hagan cuando vayan a recitales, es una actitud horrible. Aproveché para comprar la cerveza más cara de mi vida (10 dólares igual a 470 pesos argentinos en ese momento) y pensar desde dónde vería el show principal. Después de recorrer un poco el lugar, me ubiqué al medio y atrás, aunque no tan al fondo. Esperaba a que en alguna canción nos moviéramos y yo pudiera avanzar. A la mitad del show noté que nadie iba a correrse de sus lugares y a fuerza de «excuse me» y flexibilidad corporal gané algunas posiciones. También me hice acreedor de algunos «fuck» acompañados de algo más que no entendí. You only live once, pensé.

Rosalía salió a las 21 horas puntual acompañada de seis bailarinas, el Guincho (también productor de El Mal Querer), dos palmeros encargados de las palmas flamencas y sus coristas. Comenzó a sonar ‘PIENSO EN TU MIRÁ’ y quienes estábamos ahí entramos en una vorágine de entusiasmo, emoción y adrenalina que no paró hasta el final del show. Después siguió el tema nuevo ‘Como Ali’, la colaboración con James Blake  ‘Barefoot in the Park’, ‘De Madrugá’. En fin, la misma lista que en el primer show de la gira en Argentina. Ahora entiendo por qué algunos artistas como Kendrick Lamar no dejan que sus presentaciones se transmitan por streaming. Se pierde un poco la sorpresa cuando podemos verlas semanas antes en YouTube. Sin embargo, Rosalía, más allá de las coreografías y la puesta en escena ejecutadas a la perfección, transmite algo en vivo que es muy real; algo sincero. Cada vez que agradeció y explicó que no podía creer estar ahí, lo hizo llena de emoción y mezclando inglés con español todo el tiempo. 

Llegada la hora de show, y después de haber mostrado todos sus hits en acción, la cantante volvió a dar las gracias y todxs se fueron del escenario. La lista que conocíamos había terminado y las luces del teatro ya se habían encendido, pero el canto de «otra, otra, otra» -sí, en castellano- trajeron a Rosalía de vuelta a escena. Después de pedir silencio, que algunxs no quisieron respetar, cantó «˜Volver’ de Gardel acapella. Y yo me emocioné con un tango cantado por una catalana que hace flamenco fusión en New York. La inmensa alegría de estar vivo en esta época.

 

Pueden ver los videos y las fotos del show en las stories destacadas de nuestro Instagram. 

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