«Es fácil ser haragán en cuanto a estas cosas y decir «˜volvimos, hicimos algunos shows que gustaron, grabamos 12 canciones y listo’ pero nosotros decidimos empezar como si fuéramos una banda nueva», comentó Brett Anderson a comienzos de año cuando se anunció Bloodsport. Es que siempre las reuniones son merodeadas por los fantasmas del fracaso: «vuelven porque están tirados» o «Están robando con los mismos temas hace 20 años». Entonces, la prueba de fuego es demostrar que había cosas por decir y sacar material nuevo a la altura de  los clásicos; y este sexto disco de Suede parece intentarlo dignamente aunque no estoy seguro de que lo hayan logrado. Un puñado de canciones podrían postularse para el próximo Best Of pero no mucho más que eso.

Barriers (la canción que regalaron) abre el disco a ritmo galopante recordando un amor que hoy goza del beneficio de otros. Mientras que el explosivo estribillo arroja un resentido «Will they love you the way I love you? We jumped over the barriers» para sentenciar que, quizás, ya no hay vuelta atrás. La fórmula es conocida y el truco vuelve a resultar.

Snowblind y Strats and Ends with You son las más rockeras de todas y su ambiente oscuro y guitarrero puede remontarnos a temas como We Are The Pigs. Ambas tienen fraseos de viola bien característicos del Britpop noventoso y responden a las expectativas de los antiguos fans.

Hasta acá el intento aparenta ser bueno. Pero a partir de aquí las vibraciones empiezan a desaparecer insensiblemente. Aparecen canciones como For The Stranger o Hit Me que se mantienen en un clima de balada pop lánguida decorada con falsetes de Anderson y cromadas por sintetizadores y guitarras brillosas.

En tanto el último tramo del disco está poblado de canciones apacibles que intentan recoger la gracias de viejas glorias como Lost in Tv, The Asphalt World o 2 of Us. De las cuales se puede rescatar el juego coral de What Are You Not Telling Me? O el cierre con Faultines que se encamina retomando la senda de los discos solistas de Anderson con violines simulados y arreglos de piano.

Es difícil pararse frente al nuevo disco de una banda que te emocionó años atrás y volverse a emocionar con sus nuevas canciones. Porque ni ellos ni nosotros seguimos siendo los mismos. Bloodsports está bien, no es ni lo mejor ni lo peor que sacaron. Dignifica el retorno y justifica la próxima gira, aunque es probable que esto sea lo último.

DEGUSTACIÓN

SUEDE: ‘It Starts and Ends With You’

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