Grouper – The Man Who Died In His Boat

febrero 22, 2013



Lo que conocemos como Grouper es en realidad una mente muy compleja que tiene nombre y apellido: Liz Harris, una chica que creció dentro de lo que se conoce como una Fourth Way Community, una especie de sociedad medianamente aislada y controlada creada en Toronto que busca aumentar el nivel de conciencia existencial. The Man Who Died In His Boat es el resultado de grabaciones que datan de 2008, mientras realizaba Dragging a Dead Deer Up a Hill, el álbum que la llevó a compartir una gira con Animal Collective y comenzar a ganarse un espacio en este submundo de la música.

Este es un disco difícil de apreciar, pero si se logra hacerlo el resultado es mágico. Lo más lógico sería escucharlo en una habitación oscura tomando una copa de vino, o en una tarde gris observando la lluvia. Todo es lúgubre, los acordes mayores están prácticamente prohibidos. El disco es tan depresivo que si es escuchado en un mal día, puede insólitamente lograr un efecto opuesto al que se supone y levantar el ánimo. Quizás todo este asunto tenga una luz de esperanza en el fondo.

Algunos podrán decir que a este disco le falta variedad; y tienen toda la razón. Es que a Liz Harris le lleva tanto esfuerzo poder agarrarte la mano y llevarte a su mundo de capas de ruido, tétricos rasgueos de guitarra y matices de voces y más voces bien lejanas, que una vez que lo logra no quiere dejarte ir; entonces nada puede alterarse, todo debe flotar.

Recién en el último tema, Living Room, comienza a soltarte la mano apregiando solo las 3 cuerdas más graves de la guitarra, y por primera vez es posible escuchar las voces lo suficiente como para descifrar lo que nos quiere decir. Y allí se empieza a oír: «I’m looking for the place the spirit meets the skin, can’t figure out why that place feels so hard to be in». No podemos asegurar a qué se refiere cuando habla de este lugar tan particular, pero seguro que se parece bastante al lugar por el cual navega este disco.

DEGUSTACIÓN

GROUPER: ‘Living Room’