Ni tan sónico y etéreo como Interpol ni tan oscuro y urgente como Julian Plenti. Según sus propias palabras empieza a despojarse de los caprichos de la crítica y se anima a sumergirse en terrenos más intimistas. Desde allí podemos deducir la supresión de los seudónimos a la hora de firmar como Paul Banks. Esta vez se presenta tal cual es.

Así, descubrimos una nueva sonoridad combinada con un estilos new-wave que te arrebata del sosiego, como en Base, el tema que abre el álbum. “Puede un hombre tornar la pagina cuando está intentando sorprender“, se pregunta Paul en la entrada al estribillo y deja en claro el concepto. Un momento de epifanía rodeado de violines, teclado y ambiente de cámara.

En Over My Shoulders la luminosidad sonora es más tenue pero mantiene una cadencia sónica aportada por sintetizadores brillantes.  A sus 34 años, Banks saca a relucir un tono vocal más grave que está a mitad de camino entre el subterráneo Ian Curtis y Tom Smiths (de Editors). Pero no solo su voz se ha puesto más grave, su postura a la hora de componer también se ha puesto más ruda: “Over my shoulder there’s a lonely heart that beats/ So you only know me like the shoreline knows the sea” ““ arroja como una advertencia.

De todos modos si afirmamos que el Paul de Banks se había puesto más intimista no nos referimos sólo a las letras. Canciones como Arise, Awake, Young Again y Lisbon son algunas demostraciones de cómo puede abandonar los estigmas del punk, tomar una guitarra acústica y sonar como una banda new-folk al estilo The Arcade Fire. Cancioncitas acolchonadas por teclados y decoradas con todo tipo de adornos como xilofones, sintetizadores, fragmentos televisivos, entre otros. Sin embargo no juegan con lo predecible y mientras esperamos que de un momento a otro todo explote eso no sucede. Y no sucederá hasta I’ll Sue You donde el ritmo retoma una senda de guitarras un poco más frenética pero que no alcanzan el clímax de canciones al estilo Interpol, sino que por el contrario vuelven a sumergirse en ambientes turbios de bajos gordos y teclados que atraviesan la escena como destellos de luz que indican la salida de la plena obscuridad.

Por último Summertime  Is Coming cierra el disco con una variación rítmica y ambiental interesante. El calor del estío se mete por la guitarra y calienta la habitación vacía de Paul Banks y lo insta a salir de allí, porque el verano está llegando y con él un abanico inmenso de posibilidades, tal cual parece denotarlo el cambio climático que ocurre dentro de esta canción.
En resumidas cuentas, Banks resulta una faceta diferente al Paul Bank de Interpol donde se anima a mostrarse sensible y hasta si se quiere sutil. Es un disco que no se extiende más de lo necesario y cuando llegas al silencio final te deja la sensación de que el trayecto fue corto y apacible. Al punto de que te animarías a retomarlo algún otro día pero no en ese mismo momento.

DEGUSTACIÓN

THE BASE

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