CELC #10 Cuando te gusta tomar taxis para escuchar Aspen

octubre 9, 2024

Buenos Aires y su aura shoegaze… No por el clima gris sino por la obligatoriedad de mirarte los pies para caminar (y no comerte una baldosa floja)

Los shoegazeros somos nost?lgicos, seres oscuros que siempre miran al pasado, un poco reacios a las cosas nuevas, sobre todo a la m?sica nueva. Estamos hablando de un g?nero que, para los puristas como nosotros, muri? en 1991 pero seguimos levantando su bandera como si no hubiera ma?ana.

La mejor ciudad del mundo para ser un gordo shoegazero probablemente debe ser Dubl?n. Lugar que no conozco pero al ser la cuna de My Bloody Valentine (tambi?n de U2 pero nos reservamos el derecho a hablar del ladr?n de Bono en este texto), tiene que ser un lugar oscuro y maravilloso.

La segunda mejor ciudad para ser un gordo shoegazero es Buenos Aires, no existe ninguna duda.

Buenos Aires es la mejor ciudad del mundo. Punto. En esta ciudad nunca te aburr?s, siempre ten?s un plan. No importa qu? te guste, no importa lo que hagas, no importa si ten?s o no plata. Buenos Aires tiene los mejores bares y cafeter?as, la oferta gastron?mica m?s ecl?ctica del universo. Las calles m?s hermosas, tiene contrastes en todos sus barrios, la gente trastornada y amable a la vez. Buenos Aires tiene los mejores antros. Tambi?n tiene olor a pis en cada esquina, transporte p?blico estallado y esa vibra de que el mundo se est? por terminar constantemente.

Buenos Aires te vuelve un ser nost?lgico de lo que era la ciudad antes, no importa si en los 90 o hace tres meses. Yo todav?a hablo del Zagu?n o La Cigale con la nostalgia con la que cualquier gordo dark habla de Cemento.

Adem?s, el clima de la ciudad es perfecto para escuchar Shoegaze: El fr?o que se te mete en los huesos en invierno o el calor que no te deja respirar en verano.

Buenos Aires y el shoegaze son parecidos: Cuando apenas los escuch?s, sent?s ruido, te molesta, tu cuerpo lo rechaza, incomoda y te descoloca, pero una vez que respir?s profundo y te dej?s llevar, te abraza y te hace feliz, te lleva a una realidad paralela mientras te recuerda que todos nos vamos a morir.

Entre las cosas que para mi hacen a Buenos Aires la mejor ciudad del mundo, aparte de su oferta cultural y todos los ?tems mencionados anteriormente, son los taxistas. Y entre los taxistas, su radio de cabecera: Aspen.

Los taxistas porte?os son seres maravillosos y oscuros. Los que manejan de d?a viven estresados, enojados y te tratan mal (como a veces hace el shoegaze), y los que lo hacen de noche suelen estar duros y manejan muy r?pido. Los taxistas porte?os siempre tienen buenas an?cdotas si ten?s ganas de charlar pero tambi?n saben quedarse callados cuando no quer?s saber nada con el mundo exterior. Los taxistas porte?os conocen esta ciudad como la palma de su mano, lo saben todo, son seres superiores.

Cuando me subo a un taxi y no tiene puesto Aspen s? que va a ser un viaje de mierda. Es autom?tico, me pongo de mal humor. He llegado a bajarme antes de llegar a mi destino de un taxi porque estaba escuchando m?sica de mierda.

Escuchar radio Aspen en un taxi es de las experiencias m?s porte?as que existe. Es totalmente ecl?ctico y dif?cil de definir, como Buenos Aires. Puede estar sonando Maroon 5 o Wham!,? tambi?n The Cure, Depeche Mode, The Clash, Radiohead, Bowie y hasta Los Ramones. Escuchar Aspen te vuelve a conectar con esos temas que siempre estuvieron en tu cabeza pero te olvidaste completamente. Es como volver a caminar por calle Corrientes cuando no lo hac?s hace mucho.

Radio Aspen apela a la nostalgia, el sentimiento preferido de los gordos shoegazeros como una. En Aspen no pasan shoegaze pero s? todas esas bandas que influenciaron a nuestro g?nero de cabecera. Aspen es la radio que nos hace acordar que en el fondo somos seres felices cuando suena?The Lovecats, pero tambi?n seres oscuros cuando suena?Zombie.

Aspen, como Buenos Aires o como el shoegaze, es nostalgia. Es la reafirmaci?n de que todo tiempo pasado fue mejor. Y para los m?s haters, es la idea concreta de que la m?sica muri? en 1991.