Mi Amigo Invencible: “Los errores desaparecieron y se convirtieron en flores”

Mi Amigo Invencible estuvo a punto de separarse. Pero el llamado a una inmobiliaria y un departamento a unas cuadras del Congreso de la Nación Argentina cambiaron la bocha. Transformaron ese inmueble en su refugio. Armaron una sala de ensayo con sus manos y les quedó espectacular: lo suficientemente amplia para que entren los 7 miembros de la banda, acustizada por ellos mismos con materiales que les obsequiaron o les vendieron a pocos pesos y con dos salas de estar; una con mesa y sillas, otra con un sillón y mesa ratona. “Es una sala normal pero para nosotros es un palacio” me dice Mariano Di Cesare, voz y guitarra del grupo, mientras la recorremos.

En la sala del sillón, que está al fondo, nos encerramos con él, Mariano Castro (voz) y Juan Pablo Quatrini (bajo) para hablar de Dutsiland, su séptimo disco de estudio. Este trabajo representa tanto una bocanada de aire fresco como una ruptura y un nuevo comenzar. Hablo de lo sonoro como del concepto general. Para la realización del álbum convocaron a Luke Temple, productor y músico de Here We Go Magic, quien vino a la Argentina a grabar prácticamente con sus oídos vírgenes de las canciones de Mi Amigo Invencible.

¿Cuál fue el trabajo de Luke Temple en Dutsiland?

Mariano Di Cesare: El trabajo del Luke fue escuchar qué pedía la canción y transmitirlo a nosotros. Grabamos en vivo la primera base como para que él tuviera una primera noción y él fue completando los temas con detalles. Por eso el disco tiene esa textura detallista pero simple a la vez. Aportó detalles muy importantes.

¿Cómo se prepara un disco para grabar en vivo? ¿Se ensaya mucho previamente?

Juan Pablo: El germen de todo fue la construcción de la sala, que nos dio un nuevo estatuto de ensayo, mucho más descontracturado. Y, casi por primera vez en nuestra carrera, logramos ensayar mucho. Estar muy bien ensayados es un factor sine qua non para entrar a grabar en vivo.

MdC: Sin embargo, en este disco al día siguiente cambiaba todo. Entonces los ensayos servían para fortalecer.

Mariano Castro: ¿Se acuerdan cuando Luke nos dijo que no nos preocupemos por la mejor toma sino que busquemos la más natural? 

MdC: Claro, hicimos dos o tres tomas por canción. Las tomas de los arreglos también fueron tomas enteras. Por momentos decíamos “uy escuchá esa parte que se rompió, se cayó ah픝 y él nos contestaba: “bueno, no importa”. Los errores desaparecieron y se convirtieron en flores. Dejamos de pensar en un error y pasó a formar parte de la canción. También por los tiempos que manejábamos, fueron 9 días de grabación y 6 de mezcla.

JP: Ese también fue un factor de Luke. Él llegó el domingo a la noche a Argentina y el lunes a la mañana entró al estudio. Fue un productor de estudio. Antes, respondía los mails cuando podía, a medias (risas). Luke le dio una vuelta de rosca grande a la mayoría de las canciones.

¿Y cómo es que venga alguien externo a producir su música? ¿Hay resistencias en algún momento del proceso?

MdC: Este disco empezó con una decisión unánime de buscar a alguien que nos dirija. Decidimos ir por un productor y confiar. Cada uno dejó de cumplir su rol. Tuvimos que aceptar no participar en muchas cosas y simplemente observar, opinar.

MC: Había momentos en que se sentía en el aire cierta disconformidad. Porque que alguien te cambie tu idea es conflictivo, por más ejercicio de autocontrol que uno pueda hacer. Pero cuando sucedía eso, aparecía el Pato Claypole -ingeniero de grabación-, a decirnos “loco, háganle caso a Luke”. Fue medio nuestro psicólogo en el estudio. 

MdC: Claro, porque lo que teníamos que hacer era seguir a Luke. Ahora escuchamos el disco y decimos “qué buenos aportes que nos dio”.

JP: En la única videollamada previa que tuvimos con Luke, una de las cosas que dijo fue: “la canción es de ustedes, quédense tranquilos que yo no voy a meter mano en la composición, sino tirarle una onda de lo que voy viendo, escuchando y sintiendo”. Y efectivamente su trabajo fue así, eso hizo que no haya rispideces porque la macroestructura de todas las canciones la mantuvimos. Después los temas se fueron para otro lado por el calibre de experimentación que cargaba el chabón. Cosas que en el momento nos chocaban un poco porque nos sacaban del lugar común.

MC: A tal punto que en algunas canciones el ejercicio fue sacarle algunos condimentos que tenía, más que agregarle algo. 

MdC: Más que sacar, desarmar. No decía “no hagan ese arreglo”, sino que el chabón lo rompía un poco. Ese arreglo se transformaba.

MC: También sentíamos que ciertas opciones de productores que teníamos acá podían ser más efectivistas. Y Luke fue todo lo contrario.

JP: Fue pura ruptura.

Además, al ser tan ajeno a la escena Argentina…

JP: Nunca había escuchando una banda de Argentina.

MC: A tal punto la ruptura, que al no tener conocimiento de nuestro idioma, las voces pasaban a ser un instrumento más, otra textura. El peso de lo que se decía no era tan importante. Y eso también fue un color extra.

Antes de que salga Dutsiland, Mariano Di Césare nos dijo: “estábamos bastante agotados de las palabras y sus significados”, ¿qué hay en la literalidad del lenguaje que los tenía cansados?

MdC: Todo esto apuntó siempre a ser un estado de renovación o lugar no explorado, que sea fresco. De hecho, una de las posibilidades del nombre del disco era La Novedad Perpetua. Esa necesidad de vivir una experiencia nueva todos los días. Y eso también se veía reflejado en el lenguaje; todas las palabras nos estaban diciendo algo que ya conocíamos, que ya sentíamos. Y este disco iba para otro lugar.

MC: También en contra de la necesidad de responder todo el tiempo a la coyuntura. Como esa presión de “qué opinás de De Rossi ahora, necesito saberlo“. Y por ahí no tengo ganas de hablar de eso, quiero hablar de otras cosas. La idea era romper un poco con el lenguaje y la tesitura que hay en las cosas.

En Dutsiland también hay pasajes para el baile, ¿qué lugar ocupa el baile en su música?

JP: Una de las cosas que salieron de movida era la necesidad de mantener un groove. Era de las palabras que más repetíamos en los ensayos. Como decían los chicos recién, mantener la cabeza más fresca, irnos un poco de esa poética intrincada. Ir más al pensamiento instantáneo, a lo nuevo. También pensamos lo mismo en términos musicales, que el disco traccione, que los temas te movilicen más desde el lado de lo primitivo, del baile, del groove.

MdC: Esa fue la palabra clave: el groove. Se planteó desde el principio y sirvió como palabra para empezar a laburar.

JP: Yo cambié mucho mi forma de tocar, por ejemplo. Venía tocando mucho con la púa y muchas corcheas en la mayoría de los temas anteriores. Para este disco readapté mi técnica, la mayoría de las canciones las toco con los dedos y hasta incluso solo con el pulgar. Fui limpiando, resumiendo y sintetizando las líneas de bajo. Me costó un montón hacerlo. 

MdC: La idea de todos fue, antes de entrar a grabar el disco, ponernos las pilas cada uno con su instrumento. Después de diez años, renovación.

¿Cómo se piensa el paso del disco estudio al show en vivo? ¿Se piensan nuevos arreglos?

MdC: Este disco está hecho para poder jugar con el momento, con la experiencia, para poder improvisar. Cuando vos te presentas en algún lugar se siente cómo está la gente esa noche. Y estar relajado significa poder caer en todo el lugar con la fluidez del agua. Que en el show la interacción con la gente no sea una serie de preguntas y respuestas, sino que podamos entrar todos en trance. Eso es lo que más nos importa.

MC: Esa fue otra pauta de Luke, de romper con esas estructuras de canciones casi matemáticas.

MdC: Me pasó en Córdoba, y celebro porque fue la primera fecha, que estaba en éxtasis, loco. Y no me tomé ni un vino. Eso es lo que buscamos con este disco. Sobre todo porque somos una banda muy grande y tener una infraestructura de show con pantallas, luces y una propuesta estética imponente, es imposible. Justamente por eso decidimos fortalecer más la parte musical. Y que el disco también sirva para renovar el repertorio, que nos renueve.

MC: En la fecha en Córdoba se subió el baterista de Tobogán Andaluz a tocar con nosotros y, al no tener una estructura tan marcada, la rompió. Entró en el mood y estuvo buenísimo.

 

Mi Amigo Invencible presenta Dutsiland en Niceto Club, Ciudad de Buenos Aires, el sábado 3 de agosto. Las entradas se consiguen acá.

 

Sigue a Martín en Twitter.

Sigue a Rocktails en Instagram.

Foto principal x Nora Lezano ““ Cortesía Mi Amigo Invencible

Contenido Relacionado

Los discos con flores en la tapa están todos buenos

Mientras en la última semana recibíamos la calidez de la primavera y temperaturas cada vez más elevadas, nos dimos cuenta de algo: los discos con flores en la tapa son todo lo que está bien.

Comentarios

Comentarios

Últimos Videos

Nuestro canal de YouTube

Compartir esto en:

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on reddit
Reddit
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on email
Email