MUERAN HUMANOS: Una especie de surf en olas psíquicas

diciembre 12, 2018

A esta altura ya sabemos quiénes son Mueran Humanos. Sabemos que es un dúo argentino formado por Carmen y Tomás radicado en Berlín, que tienen dos discos muy buenos y que tocaron como teloneros de The Horrors, en la Boiler Room, entre otros lineup de escala internacional. Sabemos también que curten Europa pero cantan en español. Sabemos que pueden convertir a un sintetizador en lo que tengan ganas y llevar al público a abrir las puertas de la percepción.  

En abril de este año dieron un show en Club Palermo que marcó la experiencia de todos los que estuvieron ahí. Desde que pasabas del cacheo de seguridad a pedirte una cerveza percibías en el ambiente que no iba a ser un show pasatista. El mismo lugar que una semana antes había cobijado a Pablito Lescano y sus fans, se había convertido a un refugio gris, lleno de humo, mucho más parecido a un pub berlinés que a la Buenos Aires macrista. En medio de toda esa movida un chico le dijo a otro: vas a ver que en unos años, todos van a decir que vinieron a este show.

Este 15 de noviembre Mueran Humanos vuelve a tocar pero esta vez en Niceto y acompañados por la escritora Mariana Enríquez. Además, presentarán su nuevo disco: Hospital Lullabies.

En esta entrevista nos hablan de sus sensaciones con este nuevo show, de las nuevas canciones y de su relación con la literatura. Y si bien es cierto que sus canciones hablan por ellos, cuando ellos hablan te dan ganas de escucharlos muchísimo más.

¿Cómo se dio la idea de compartir escenario con Mariana Enríquez? ¿Qué significa para Mueran Humanos? 

Carmen: De los escritores contemporáneos que conozco es mi favorita junto con Javier Calvo. Calvo me hace reír, Mariana me fascina. Pero más que por morbo, la leo porque me encanta su manera de escribir, es única, directa, cortante, no sé, me encanta. Nos conocemos hace tiempo, se puede decir que somos amigas psíquicas. La invitamos hace un mes a ser parte de la fecha y aceptó.

Tomás: Fue una idea espontánea de Carmen, al principio sonaba un poco sin sentido y por eso creo que la apoyé. En realidad, es así como se nos ocurren las mejores ideas, siempre. Es una escritora genial y me encanta que se haya enganchado en esto, tiene muy claro que no es un evento literario y está preparando algo especial, prefiero no adelantar nada.

Vienen a presentar Hospital Lullabies, su nuevo álbum, ¿cómo se sienten presentando canciones nuevas a diferencia de las que ya son reconocidas?

Carmen: Ya veré como me siento, en principio estamos muy ocupados.

Tomás: Algunas de las canciones las venimos tocando hace años, son temas que nos encantan y nos costó mucho alcanzar la versión definitiva, aunque no exista una versión definitiva porque nuestros temas van cambiando todo el tiempo, nunca los tocamos igual. Me refiero a que no podíamos grabar una versión que nos satisficiera, lo intentamos en discos anteriores pero nos costaba mucho y sentíamos que tenían un gran potencial y que no daba quemarlas en un disco en una versión que no explotara ese potencial.

Me parece que hay algo de no entregarle al público lo que espera, por ejemplo, en el recital de abril en Club Palermo no sonaron las aclamadas: Mi Auto ni Miseress, ¿es por la necesidad de no trabajar con lo previsible?

Carmen: Puede ser, no pensamos en darles lo que esperan, solo en hacer un buen show y nos encanta compartirlo con quienes nos vienen a ver. 

Tomás: Yo no me metí en esto para seguir reglas ni convenciones de lo que tiene que ser un show de una banda. Tampoco se trata de jugar con las expectativas de nadie, en realidad, no sé ni qué espera una persona que nos viene a ver, pero intentamos darle lo que nosotros sentimos que es lo mejor en ese momento. Nuestros shows no son espectáculos teatrales y no somos actores, lo que pasa es de verdad, hay entrega y pasión de nuestra parte. No me parece decisivo los temas que tocamos o no tocamos, sino lo que sucede dentro de esos temas y como queda el conjunto. Tampoco es que no nos importa, pero más que una colección de canciones lo que intentamos es crear una curva de tiempo en la cual pasemos por todas las atmósferas, sonidos y sentimientos de nuestra música. Lo importante es crear un estado en el que podamos caer e idealmente el espectador pueda caer con nosotros, una especie de surf en olas psíquicas.

Teniendo en cuenta que MH hace discos conceptuales y que, por ejemplo, el arte de tapa tiene que ver en cómo se materializa las canciones, si tuvieran que asignarle una personalidad al nuevo disco, ¿cómo lo describirían?

Carmen: Hospital Lullabies.

Tomás: Hospital Lullabies. También fue una idea que se le ocurrió a Carmen espontáneamente e inmediatamente dije es eso, es así, se llama así porque es eso.

Suelen tener giras largas e intensas, ¿cómo hacen para combinarlas con el proceso de composición y grabación de nuevas canciones? 

Carmen: Cuando paramos, aparte de descansar y planear, trabajamos en la programación de los temas nuevos, para lo cual no somos rápidos ni ahí, por eso tardamos tanto entre disco y disco, pero nos vamos acelerando a fuerza de práctica.

En abril DHD abrió su show, ahora lo va a hacer El último subsuelo, ¿tienen un contacto directo con la elección de la banda soporte? ¿Qué  privilegian para elegirla?

Carmen: Nos encantó el disco que acaban de sacar. Respeto mucho a Demián Visgarra, siempre fui fan de Olfa Meocorde, banda ninguneada por la prensa argentina si las hay, una banda de la re concha de su madre. Y Demián un músico virtuoso, incansable, y un punk de verdad.

Tomás: Sí, nosotros invitamos a las bandas y las invitamos porque nos gusta lo que hacen y queremos compartirlo con los que nos vengan a ver, esto nos trajo problemas con productores que querían meter bandas sólo para sumar público o porque eran sus amigos y nos decían tal banda no que no lleva a nadie, blah blah, pero a nosotros eso no nos interesa, tratamos de armar una noche como a nosotros nos gustaría. De hecho, como vivimos afuera, es casi la única oportunidad que tenemos de ver a las bandas que nos gustan. Tengo la fantasía de que la gente que nos viene a ver es curiosa y le gusta sorprenderse con algo que no conoce.

En sus shows crean un ambiente particular y distintivo, no solo desde la música sino también con la lumínica y las visuales. ¿Buscan que el público acceda a ese mundo paralelo y extrasensorial o es algo que se da como una réplica de lo que pasa en el interior de MH cuando compone sus canciones?

Carmen: Creo que es una mezcla de emanación de lo que somos, mezclado con cierta tensión que se provoca al tocar en Buenos Aires.

Tomás: Sí, antes usábamos visuales pero en un momento dejamos de hacerlo y pasamos a usar luz y humo. Son formas de aumentar la experiencia sensorial, no nos copa nada eso de «me subo al escenario de cualquier forma, qué piola que soy», eso no es autenticidad ni humildad, es vagancia conceptual. Los seres humanos necesitamos un aspecto ritual para acceder a otros estados, la música viene de ahí y el escenario está hecho para eso. Yo respeto mucho el escenario, es un lugar con algo de sacro para mí, y también respeto al que está debajo mirando, es un ritual muy antiguo y no da degradarlo. Es como un arma, no la saques si no vas a usarla, lo mismo, no te subas a un escenario como si estuvieras en la cocina de tu casa. Cuando veo un tipo con una computadora mirando la pantalla me dan ganas de morir, miles de años de historia del arte y desarrollo simbólico para que te subas a chequear tus mails, man, andá a cagar.

 

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