Bandalos Chinos: «El arte va a pasar de las manos de un grupo selecto a las de todos»

septiembre 25, 2018

Bandalos Chinos dejó de cara a toda la escena cuando en agosto de este año lanzó su cuarto trabajo de estudio, BACH. El disco, grabado en el mítico estudio Sonic Ranch, revela el enorme crecimiento de una banda que venía sumando seguidores a fuerza de un puñado de hits que lograron colarse en mil playlists y sólidas actuaciones en vivo. Charlamos con Goyo Degano (voz) e Iñaki Colombo (guitarra) sobre la grabación del álbum, el proceso creativo, Internet, su próxima doble fecha en Niceto y más.

 

¿Cómo fue el proceso de grabación de BACH en relación al trabajo que venían haciendo con sus discos anteriores?

Iñaki: BACH lo hicimos de una manera muy arriesgada. Hubo cero preproducción, cero maquetas. Fue ir directo al estudio con las canciones en guitarra y voz, así peladas. Era arrancar el día, que venga Adán y nos diga: «a ver la canción. Ok de una, listo. Probá este beat, probá este bajo. ¿Están para grabar? Listo. Tres tomas, es ésta«. Y al final del día teníamos una canción. Un tema por día.

En este disco se nota que hay un laburo muy importante en cuanto a las letras. ¿Cómo analizan esa evolución desde el primer disco hasta ahora?

Iñaki: En BACH el cambio fue radical. Antes no le dábamos tanta bola y muchas veces resolvíamos las letras en el estudio. Se dio en parte porque el productor nos pidió guitarra y voz. Las canciones casi que funcionan en un fogón. Eso nos obligó a trabajar mucho en la canción, que paradójicamente es lo más importante. A veces cuando empezás a maquetar y a preproducir terminás dándole más bola al beat que a la canción y terminás diciendo «¿qué letra era ésta?». Acá fue lo contrario, era lo único en lo que podíamos trabajar: la letra, la música y la forma de la canción.

Goyo: Antes trabajábamos más con ideas que con una bajada concreta. Era como que «este tema habla de esto y después vemos cómo lo decimos de la mejor manera». No nos enfocábamos tanto en decir algo de una forma pensada, bien laburada.

Iñaki: Sí, igual algunas letras las cerramos ahí también. O sea, habiéndonos enfocado en la canción hay cosas con las que no llegamos porque se nos vino encima la fecha.

Goyo: Creo que tiene que ver con la forma en que laburamos. No hay una data de que venga uno y diga «Ã©sta es mi letra y no se toca«. Es más «che tengo esta idea, trabajémosla». Trabajar en equipo obviamente tiene sus pros y sus contras. Lo bueno es que siempre hay una idea nueva y siempre alguien tiene una propuesta diferente para ir hacia un lugar nuevo. Siempre podés ir hacia un lugar «mejor», de alguna manera. Entonces eso por ahí hizo que también llegáramos al estudio con algunas cosas sin cerrar. Letras, principalmente. Todo estaba sujeto a dudas. Todo se podía poner en duda. Creo que el gran aprendizaje de este disco fue que vale poner en duda todo, todo, todo. Hasta una idea que está re trabajada. Yo me acuerdo que cuando arrancamos a componer con Iña, como él es mucho más académico, me decía «no boludo, está bien esa idea intuitiva que tenés, esa melodía que te bajó del cielo está buenísima, pero trabajémosla, vayamos un poco más allá, no te tenés que quedar con esa primera idea». Y esto fue como profundizar más sobre esa idea de que todo puede llevar a un lugar distinto, que no hay que cerrarse con nada hasta que esté grabado.

¿Cómo convivieron con esa presión de decir «bueno, tenemos tantos días para grabar esta cantidad de temas» sabiendo que había un montón de cosas que todavía no estaban cerradas?

Goyo: Hubo días de mucha crisis a mitad de estadía en el rancho (Sonic Ranch).

Iñaki: Fueron 20 días que estuvimos en total. Los primeros 10 días era «oh, qué copado todo esto«, los segundos 10 días arrancó la cuenta regresiva y era «che boludo nos falta esto, nos falta aquello». Habían muchas dudas. Desde que faltaban grabar miles de guitarras, voces y cosas que no íbamos a llegar hasta decir «che, este tema lo hizo mierda Adán, ¿Qué pasa con esto? ¡Yo quería que este tema sea mucho más arriba! ¿Qué está pasando?» Hay 3 temas que los veníamos tocando en vivo y cuando llegamos al estudio Andy no quiso ni escuchar lo que veníamos haciendo. Quería hacerlo en el estudio y no quería condicionarse con nada. Quería que salga ahí y creo que eso es lo que salió. Se podría haber hecho de otras mil maneras pero en ese momento se decidió así y todo suena como espontáneo y fresco. Eso creo que es lo que estaba buscando Adán: que el disco sea original y espontáneo.

Goyo: Adán nos fue guiando hacia ese lugar, a que surja desde la frescura y no desde un lugar tan calculador. Como decía Iña, en otro momento por ahí nos enfocábamos más en la producción y en cómo iba a sonar y no tanto en qué vamos a decir y cómo está hecha la canción. Me parece que el pibe quiso capturar ese momento, esa idea, lo que estaba pasando ahí. Y encima ese lugar daba para eso porque estás encerrado, retirado en un desierto.

Iñaki: No hablás con nadie, no le mostrás a ningún amigo nada. Por ahí cuando grabás un disco acá, vas al estudio, volvés y lo mostrás a un amigo «che, mirá lo que hicimos el otro día». Entre que lo grabás y sale quizás pasan meses para escucharlo diez veces y escuchar la opinión de todo el mundo. Allá no le podíamos mostrar nada a nadie. Estábamos completamente encerrados, ensimismados.

Ustedes venían autoproduciendo sus discos y en esta ocasión delegaron esa parte del trabajo en Adán Jodorowsky. ¿Cómo fue que tomaron esa decisión?

Iñaki: Primero tomamos la decisión de decir «bueno, necesitamos un productor». Está bien que nosotros produzcamos pero la verdad que autoproducirse es un arma de doble filo. Por un lado, uno tendería a pensar que es uno mismo el que más conoce de su música y el que mejor la puede producir, pero a veces en la práctica no es así. Justamente pasa que no tenés la objetividad y la imparcialidad que está bueno que un productor tenga. La mirada externa y objetiva de alguien que viene con la mente fresca está buena porque te saca de tu zona de confort y eso es un poco lo que estábamos buscando: renovarnos. ¿Cómo hacemos para renovarnos? Llamemos a un chabón que la tenga atada y que nos diga «Ok, vamos por acờ y que nos haga hacer cosas que no imaginábamos que podíamos hacer. Incluso era así para grabar. Por ahí nos decía «bueno, vamos a hacer una guitarra» y vos cuando ibas a grabar no sabías qué iba a pasar. No es que te indicaba «bueno acá probá algo así, o probá algo no sé qu黝. Te decía «vos probá, probờ, y grabábamos dos tomas y listo, quedaba una de esas.

Goyo: En una primera instancia, cuando decidimos arrancar a buscar un productor nuestra idea era buscar alguien más o menos de nuestra edad. No queríamos ir a buscar a un productor tradicional que haya producido miles de bandas. La idea era alguien que nos pudiera sumar a nosotros. Es entonces cuando aparece Adán recomendado por un amigo, Juan Ingaramo. Se junta a tomar un feca con Chapi y le dice «ustedes tienen que laburar con él». De caraduras le escribimos y cuando Adán efectivamente accede a trabajar con nosotros fue una sensación colectiva de «bueno dale, entreguémonos al flash de este pibe».

En el último disco se acentúa una búsqueda que se venía viendo desde hace tiempo en la banda y que tiene que ver con retomar un poco cierta tradición musical de los 80s ¿Cómo se relacionan con esa búsqueda?

Iñaki: Creo que esa herencia estuvo siempre en nosotros. Mamamos mucho la música ochentosa argentina y está casi inconscientemente. Después sí, en este disco en particular estuvimos escuchando un montón de cosas. No sé si tan ochenta pero como fines de los setentas, principios de los ochentas, justo en el límite. Tiene algo como más retro incluso. Las batas son más secas, más disco, no tan ochentosas.

Goyo: Yo creo que esas bandas nacionales de fines de los ochentas que sonaban acá obviamente que escuchaban a Donald Fagen, a Steely Dann y ese tipo de música. Creo que tiene que ver con eso también. Nosotros creo que estuvimos escuchando más música disco de finales de los 70s principios de los 80s.

Iñaki: Si, tipo ELO, Bee Gees o Prince. Cuando fuimos a hacer el sonido de la bata al estudio había un ingeniero, un mexicano re capo que se llama Jerry, y me acuerdo que Adán le muestra como referencia Off The Wall. Estuvieron un rato ahí tocando la bata y comparándola mano a mano con la bata de Michael y en un momento Jerry dice: «me gusta más la nuestra».

Goyo: En el estudio pasaba eso. Era estar grabando un tema y poner uno de Prince o Michael como referencia. Para una canción incluso puso un tema de ABBA como referencia.

¿Del primer disco hasta hoy, cómo evalúan el crecimiento de la banda?

Iñaki: En 2013, 2014 cambiaron varios integrantes. El bajista original dejó la banda y entró el actual, que es el Lobo (Nicolás Rodríguez del Pozo) y después en 2014 entró mi hermano a tocar los sintes. Ahí hicimos el primer disco de la nueva formación de Bándalos Chinos, que fue Nunca Estuve Acá y es con el que empezamos a hacer algo más synthpop. El segundo EP, En el aire, sigue un poco por ahí, más de sintes. En BACH hay una vuelta más a las raíces, es más cancionero, un poco más relajado instrumentalmente. Es volver a poner a la canción en un lugar fundamental, en el centro de la cuestión.

Goyo: Desde un plano más «metafísico», por decirlo de alguna manera, yo creo que seguimos siendo la misma banda de hermanos y amigos que arrancamos al principio, con la diferencia de que en cada ingreso al estudio, en cada fecha que hacemos y en cada producción que llevamos adelante aprendemos mucho. Creo que con los años logramos correr el ego a un lado y trabajar no tanto nosotros en la banda, sino nosotros para la banda. Dejó de estar siempre ese momento donde Iña se rompe un solo, o la bata se rompe un solo. O sea, si la canción no lo pide no hace falta poner esas cosas. Entonces creo que hubo una evolución con respecto a la madurez de cada uno y al crecimiento natural que podemos tener, pero creo que seguimos siendo la misma banda de amigos.

¿Cómo analizan el impacto que tiene Internet en las bandas independientes?

Goyo: Es el motivo por el cual estamos donde estamos: haber nacido en la era de Internet. Si no tuviésemos Instagram o Facebook jamás hubiéramos podido publicitar una fecha nuestra sin depender de una prensa o de un sello. Es el motivo por el cual estamos donde estamos. Por haber podido construir una imagen en nuestras redes sociales y que haya gente que se represente con eso y que, de esa manera, puedan llegar a nuestra música. También hay una nueva coyuntura a nivel global respecto a la música alternativa. Se empezó a aceptar que no por ser alternativa tiene que dejar de ser masiva. Me da la sensación de que de parte del público hay una búsqueda de eso y es el público el que permite que una banda como nosotros pueda ir a tocar a México. Incluso creo que se desdibujaron mucho los géneros en la era de Internet, la era de la playlist. Hoy por ahí no escuchas solo el disco de tu banda favorita, pones una playlist y escuchas un montón de bandas nuevas. Creo que hay una permeabilidad y una idea de «no importa que sea desconocido, por ahí está bueno y por ahí me gusta». Antes por ahí había una cosa de «si no es de los Redondos yo no voy a escuchar un puto tema».

¿Creen que hay menos competencia entre bandas y públicos?

Goyo: Segurísimo. De hecho te das cuenta en los festivales donde toca una banda de metal en un escenario y en el otro toca una de reggae y está todo bien.

Iñaki: Cambió también la manera de hacer música. La industria cambió. Si antes no tenías un sello y no te bancaba un estudio grande no podrías grabar un disco en tu casa. Hoy podés escuchar en el mismo día un disco que salió en la otra punta del mundo, podés ver videos en el que chabón te muestra qué equipos usó para grabar. Se puede investigar a un nivel muy profundo cómo hacer las cosas cualquiera y también podés grabar un disco desde tu casa. Hay discos muy buenos de esta época hechos con dos mangos.

Goyo: También me parece que en otro época era mucho más snob el arte. Tenías que ser muy erudito y tener un sello y un montón de situaciones que te envuelvan y te permitan ser «artista». No me olvido más de una entrevista que le hicieron a Spinetta hace no sé cuantos años y el tipo decía que el arte está pasando de las manos de la gente snob a las manos de la gente común. Con las herramientas que hay hoy en día el arte va a pasar de las manos de ese grupo selecto de personas a que sea de todos, y que cualquiera pueda sentarse en su casa a grabar un disco y que cuente algo y que llegue a mucha gente igual. Creo que eso también nos beneficia, donde no nos juzgan tanto por nuestros conocimientos musicales sino por los resultados, por lo que genera esa música que hacemos.

¿Cómo se preparan para la doble fecha en Niceto?

Goyo: Yo no lo puedo creer. De alguna manera siento que venimos superando nuestras propias expectativas todo el tiempo y me da la sensación de que cualquier desafío que nos planteamos, si lo laburamos con amor y con mucho esfuerzo, lo alcanzamos. Y después, en lo concreto, estamos ensayando muchísimo para llegar con los temas bien aceitados y que suene bien y lograr también poner en escena un show interesante. Nos estamos quemando la cabeza con la lista de temas, con que si vamos a meter un cover o no, que si vamos a invitar a alguien o no, que si vamos a poner luces, escenografía, una pantalla… Estamos quemándonos la gorra para poder optimizar los recursos en todas las áreas y que sea lo mejor que podamos hacer.

Iñaki: Siempre queriendo superarnos a nosotros mismos. Somos enfermos de la competencia pero con nosotros mismos. Siempre llevando al límite nuestro potencial.

 

Bandalos Chinos presentará BACH en Niceto Club el viernes 28 y domingo 30 de septiembre. Ambas fechas SOLD OUT.

 

Foto: Leandro Frutos