ENTREVISTA: Spiritualized

El viaje tóxico que Jason Pierce emprendió hace tres décadas en su Reino Unido natal no salió barato. Spiritualized es la auténtica orquesta disparatada que sigue las órdenes de su cerebro, un órgano magnifico a disposición de una tonelada de pastillas que consumió a lo largo de su vida y transfirió a su voz y guitarra, desde Spaceman 3 hasta hoy. El regalo supremo fue Ladies and gentleman we are floating in space (1997), uno de los mejores discos de esa década, una lista de canciones presentadas en un blister de medicamento con instrucciones de cuándo y cómo consumir. Desde el gospel rock de Come Toghether al inexplicable pero genial bardo sonoro de No Good Only Religion, todas las piezas están perfectamente dispuestas para que el oyente flashee. Un viaje auditivo hermoso que ningún amante de la pata poco convencional del rock debería dejar de emprender.

El último disco de Spiritualized es Sweet Heart Sweet Light (2012), la mejor producción después del inolvidable Ladies… ¿Qué pasó? Los temas se inclinan al costado más pop de la banda y todos los espacios que genera están revestidos de una esperanza macabra. “A veces desearía estar muerto porque solo los vivos sienten dolor”, confiesa en Little Girl mientras que una bandada de pájaros cantan en coros con su hija durante la hermosa So Long You Pretty Thing. Durante la grabación del disco Pierce descubrió que su hígado estaba prácticamente destrozado, demasiado tarde para echarle la culpa a esos caramelos venenosos que consumió para adivinar el sonido del cosmos. Las opciones eran un tratamiento doloroso que lo dejaría en cama un año sin grandes cambios o probar una droga nueva recetada a pacientes con leucemia. Nada era seguro, todos los diagnósticos pintaban mal.

spiritualized5El mismo artilugio sintético (las pastillas) que creó la carrera de Spiritualized pasó a someter la salud de su creador y, mediante otras fórmulas, podía ser su salvación. Sweet Heart Sweet Light se gestó bajo el efecto de las drogas, quizás otras drogas, pero drogas al fin. Él está bien, a sus 48 años prepara nueva música y atiende entrevistas de cara a su show en Argentina. “Es poco saludable atender a tantos periodistas, nunca hace bien hablar tanto de uno mismo”, recibe entre risas a Rocktails.

¿Cómo está tu salud hoy a tres años del tratamiento?

Varía. Hoy me siento muy bien. Hace poco pude volver a tomar alcohol, toda mi vida fui un gran bebedor. Con esto del tratamiento tuve que olvidarme de la botella y fue muy jodido. Siempre fui un niño, siempre hice lo que quise pero esto de la enfermedad fue como una prueba. Es lindo sentirse bien de nuevo.

Y que la gente de alrededor tuyo te vea bien…

Casi siempre es bueno hacer feliz a los que tenés alrededor. Ojo, no siempre.

¿La enfermedad modificó tu percepción del tiempo? Es común obsesionarse con la cronología al enfrentar algo así.

No, de hecho dejé de estar obsesionado con el tiempo. Es cierto que todos vuelven cambiados luego de combatir una enfermedad pero lamento decepcionar a todo el mundo al aclarar que soy el mismo de siempre.

Antes de todo esto tenía una gran fijación con las horas, sentía que no me iba a alcanzar la vida para todo la música que quería grabar o explorar. Ya no pienso tanto en eso. Mi mayor preocupación sigue siendo apurar los procesos.

La mezcla de Sweet Heart Sweet Light se hizo en tu casa, mudaste al ingeniero ahí para seguir con el tratamiento. ¿Eso afectó el proceso?

No, en ningún momento le hice saber que me estaba muriendo. Simplemente quería tener el disco terminado, nada de simpatía ni lástima. Nunca se enteró pero sospechó varias veces.

Es una buena idea, la lástima suele entorpecer ciertos procesos. 

Nadie tenía por qué saberlo. La única prioridad era que las canciones se alcen por si mismas y queden en el disco. Cuando le das play no estás escuchando un disco de un enfermo, estás escuchando un disco. La música no debería ser la historia detrás de ella, es lo que le genera al receptor. Siempre voy a sostener que lo que importa es el sonido.

“Lo ideal a la hora de grabar es no tener a nadie corriéndote. A veces me hace bully alguien de arriba para entregar todo a tiempo pero no le doy bola. No soy Miami Horror” – Jason Pierce (Spiritualized)

Al sacarlo anunciaste lo que sucedió y bromeaste con tener unas veinte canciones listas para el próximo disco ¿En qué quedó eso?

Hice muchas cosas en el estudio y después lancé este tema para el Record Store Day (NdeR: Always Forgetting With del disco The Space Project) que me hizo cambiar de parecer. Quiero que sea un disco espontáneo, nada de replicar viejos trucos. Estoy usando diferentes músicos e improvisando en el estudio. Me cuesta hablar de música cuando la estoy grabando.

Suena a que no tenés a nadie corriéndote

Lo ideal a la hora de grabar es no tener a nadie corriéndote. A veces me hace bully alguien de arriba para entregar todo a tiempo pero no le doy bola. No soy Miami Horror.

Acá en Buenos Aires venís con tu formato Acoustic Mainlines ¿Qué cambia?

Por más obvio que suene la clave está en el espacio que generan los tonos acústicos. Es muy poderoso lo que logran las canciones seleccionadas cuando las llevás a plano acústico, hasta parece que nacieron para tocarlas así. Un poder extraño que no tiene nada que ver con el show eléctrico. Ojo, no tiendo a compararlos, son dos cosas muy distintas.

(Piensa) Hay algo en el espacio que se genera que te hace pensar de manera distinta, los temas se despiertan.

Para terminar, ¿cuáles fueron tus últimos sueños?

¿Soñar? Yo ya no sueño. Cuando tengo la suerte de quedarme dormido aprovecho al máximo para descansar. Puedo pasar dos o tres días despierto, me tiro en la cama y solo puedo dormir unas cuatro horas. Cuando duermo bajo el interruptor, nada de perder el tiempo soñando.

Spiritualized Acoustic Mainlines se va a estar presentando en el Teatro Vorterix de Buenos Aires el próximo domingo 24 de agosto. Comprá tu entrada acá.

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