Un torbellino de esquizofrenia. Esa expresión utiliza Jamie Lidell cuando se le pide un intento de autodefinición. Y no es para menos: a cada paso que da, deja tras de sí una estela difícil de clasificar. Nacido en Inglaterra, se crió en Berlín bajo la influencia del soul y del R&B. Sin embargo, no se conformó con emular sus escuchas de infancia y a lo largo de su carrera se dio el gusto de combinar sus raíces musicales con la electrónica, el Motown-pop y el funk. Su último disco, Compass, reune su cautivadora y caótica fórmula con la mística de músicos tales como Beck, Feist, Chilly Gonzalez, Pat Samsone de Wilco y Chris Taylor de Grizzly Bear. El 11 de mayo desembarcará por segunda vez en nuestro país para presentar dicho trabajo. Su viaje al escenario de Niceto Club cuenta con una única escala programada: esta charla con Rocktails. Tiempo de abrocharse los cinturones.


-Ya pasaron diez años desde el lanzamiento de Muddlin Gear, tu primer álbum. Transitaste un largo camino ¿Qué cosas cambiaron y qué cosas permanecen inalterables en tu forma de relacionarte con la música?

-Siempre traté de estar atento al modo en que me siento, realmente. Cuando hice Muddlin Gear era una persona diferente, fue hace mucho tiempo ya. Algunos artistas quieren hacer el mismo álbum una y otra vez. Puede tener relación con que a gran parte del público le cuesta asimilar los cambios. Se desilusionan cuando no escuchan lo mismo: «¿vos no hacías electrónica, man?» (risas). Sigo, como siempre, intentando inspirarme a mí mismo pero para hallar a cada intento un sonido fresco. Constantemente estoy trabajando en lo siguiente, no me gusta creer que llegué a algún lugar perfecto en el cual debo quedarme. Siempre me estoy moviendo, probando cosas nuevas.

-Cuando se habla de tu música se suele hacer referencia a una combinación particular de soul tradicional y modern electrónica. ¿Cómo la describirías vos? ¿Creés que hay una marca registrada de Jaime Lidell o las etiquetas te incomodan?

-Definitivamente pienso que, para mí, hay que mantener la mente abierta. Lo que me mantiene más interesado en la música es la mutación continua. Algunos no dejan de volver al mismo estilo, al mismo sonido. Y eso es todo, eso es lo que les gusta. Después de Multiply -que fue un disco bastante ligado al soul- vino Jim que es mucho más popero, si se quiere. Yo quería grabar un disco de pop, era un giro experimental que necesitaba hacer. Las etiquetas no me molestan pero sí tener una pegada durante mucho tiempo. Hay que desafiarse a uno mismo. Ese es mi modo de verlo.

-En una entrevista mencionaste que tu último trabajo, Compass, te empujó fuera de tu zona de confort, que es tu álbum más frontal hasta el momento ¿A qué te referís con eso?

-Hice este álbum pensando en un momento específico de mi vida, bastante caótico por cierto. Estaba enfocado en las fuertes emociones que estaba sintiendo, tenía muchas cosas intensas de las cuales hablar. Requirió que me hiciese ese tipo de preguntas cuyas respuestas no son fáciles. Por eso resultó ser un álbum mucho más personal. Son las cosas que me pasaban por la cabeza. Empecé a sentir el extraño impulso de ser completamente honesto con mis propios pensamientos y sentimientos.

-¿Antes no te sentías honesto?

-No lo sé. Supongo que tiene que ver con que empecé a abrazar otro tipo de proceso al hacer canciones. Empecé a descubrir las fugas en el trabajo por fuera de la técnica. Cuando te volvés profesional, adquirís una técnica y eso es un poco triste en algún punto. Demasiada técnica en el arte lo vuelve todo muy mecánico. «Ok, sé cómo hacer esto», pero no proviene del corazón. Sólo estás usando un «paso a paso» adquirido. Es necesario saber cuando estás sintiendo algo real. Para mí era importante saber que no estaba apoyándome por completo en la técnica. Que no estaba confiando demasiado en ella.

-Compass es un álbum repleto de grandes colaboraciones ¿Cómo se vio Beck involucrado en el proyecto?

-El diálogo se abrió en el 2007 y trabajamos juntos en algunas grabaciones por aquel entonces. No funcionó realmente, no pasó nada con ese material. Él quiso que hiciésemos algo juntos nuevamente. Para esta oportunidad, él se sentía más preparado como productor, me contactó y me propuso iniciar la grabación de Compass. ¿Cómo decirle que no a esa propuesta? Pero fue algo complicado. Él trabaja muy de prisa, tiene una forma de trabajar muy diferente a la mía. A mí me gusta tomarme el tiempo para evaluar qué decir y qué no, y a Beck le gusta hacer todo instantáneamente, en el momento, en 10 minutos. «Ok, dame algunas letras ya mismo» (risas). No era mi proceso y me fue difícil trabajar con él en un principio. De hecho, más tarde le confesé que debía continuar trabajando en el disco solo, no podía terminarlo con él. Terminé el disco con Chris Taylor, de Grizzly Bear. Es un tipo diferente de artista, era más lo que necesitaba. Sin embargo, Beck fue un gran catalizador, una fantástica inspiración para que surgiesen muchas ideas. Es un gran colaborador; pero en nuestro caso fue algo inicial, no se vio involucrado en el acabado del disco.

-Con Grizzly Bear tenés un vínculo especial. Trabajaste en varias oportunidades con ellos, hiciste el cover de una de sus canciones, Little Brother…

-Es mi banda favorita de la escena actual. Tienen algo que creo que es verdadero, real, mágico. Trabajar con Chris fue genial. Él es más joven que yo, no tiene tanta experiencia, de hecho. Es interesante ver como Grizzly Bear es una combinación de cuatro elementos, cuatro carácteres diferentes que se han fusionado de una forma especial. Con Chris no tuvimos tanto tiempo para trabajar, ellos estaban de gira, y sin embargo se comprometió mucho. Es un verdadero trabajador.

 

-Continuando con el tema de las colaboraciones en Compass, leí que te había entusiasmando particularmente la del baterista James Gadson, una legenda viviente del soul y el R&B ¿Cómo fue trabajar con él?

¡Sí! Conocí a James Gadson durante las sesiones del Record Club. Quería mucho conocerlo. Es muy fácil tocar con él. Es muy profesional pero al mismo tiempo continúa teniendo entusiasmo en lo que hace. Hay músicos que con el paso del tiempo «“y al ganar dinero con ello- pierden de vista lo que los llevó allí en primer lugar. Es verdad que él no tiene una gran variación en su estilo al tocar. Lo que ocurre es que ese estilo que maneja es por demás impresionante. Lo que amo de él es que no trae su ego consigo, sólo aporta lo que buscás de él para la canción. Es muy humilde. Incluso es invisible por momentos. Tiene mucha historia, no sólo por haber tocado con Marvin Gaye, atravesó toda esa era en la que la drum machine mató a la batería tradicional. Y enfrentó los cambios con una actitud positiva sin abandonar su postura conservadora. Es inspirador.

-Hablando de músicos históricos, mucha gente al oír tu música piensa en Prince, en Stevie Wonder, en Brian Eno ¿Te sentís identificado con esas referencias a la hora de hablar de tus influencias musicales?

-Bueno, es cierto que todos ellos, en especial Prince, fueron una gran influencia musical durante mi infancia. Pero hubo muchos otros: George Clinton, Sly and the Family Stone, Can. Escuché mucho de Sun Ra; mucha música negra. Es un poco de allí de donde provengo. También música electrónica, Herbie Hancock, tú sabes. El hip-hop y la electrónica de los inicios. Crecí en los 80’s, así que mis influencias están repletas de sonidos ochentosos: Krafwerk, Talking Heads Amo la buena música, qué más puedo decir.

-En relación a tus proyectos paralelos. ¿Qué pasó con Super Collider, tu dúo con Cristian Vogel? No tuvimos más noticias desde el lanzamiento de Raw Digits en 2002, pero tampoco se habló en ningún momento de una separación definitiva.

-Nunca se hizo público pero la verdad es que intentamos hacer otro álbum después de ese. Escribimos canciones que jamás salieron a la luz. Fue en el año 2004 si no me equivoco. Lo conozco hace mucho tiempo. No es que ya no seamos amigos, pero cada uno hizo su propio camino en la vida, dejamos de hacer música juntos. Es extraño porque trabajamos mucho tiempo de a dos. La verdad es que trabajar en esos álbumes fue muy laborioso y cansador para ambos. Pusimos tanta energía en ello y era tan underground, tan pequeño a su modo. Jamás hicimos dinero con ellos. Eso a largo plazo iba a matarnos.

-¿Podrías adelantarnos algo con respecto a tus proyectos futuros?

-Tengo una hermosa casa nueva y estoy entusiasmado con eso porque tengo la oportunidad de tener nuevamente un estudio de grabación allí. Voy a grabar discos del modo que me gusta. Pasar mucho tiempo improvisando, jugando, buscando nuevos sonidos; al menos eso espero.

-Voy a citarte: «No podría salir de gira sabiendo que voy a hacer las mismas canciones todos los días, en el mismo orden, como un robot de tiempo completo». Viniste a nuestro país para el Personal Fest del 2007. Fue una man solo performance con un «músico-cámara» que te seguía por el escenario ¿Qué podemos esperar de tu próximo show en Buenos Aires en Niceto Club?

-Va a ser algo completamente diferente a la última vez que vine. Eso será genial porque así voy a poder hacerle honor a mi propia declaración, ser coherente con lo que digo (risas). Voy a hacer todo el tour por Sudamérica con un trío de músicos. Empecé a hacer el tour para Compass en abril del año pasado, con una banda de seis integrantes; pero con esta banda de menor cantidad de personas, sorpresivamente todo suena de un modo más poderoso. La simplicidad, si haces las cosas bien, puede ser muy poderosa. Suenan increíble. Todos tienen sus fortalezas individuales y en conjunto son fabulosos. Vamos a tocar canciones de Jim, de Multiply y de Compass, claro. Creo que la gente que venga a ver el show va a quedar muy satisfecha y feliz. También voy a tocar mis clásicos solos porque sé que gusta ese aspecto de mis performances en vivo. Y me verán tocar como loco en compañía de los músicos, también (risas). No veo la hora de estar allí. Será encantador.

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Jamie Lidell se presentará el próximo miércoles 11 de mayo a las 21 en Niceto Club. Más info del evento acá.

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Fotografía: Josefina Schmipp

Sol Bassa: «Mi banda son mis amigos»

Ella es Sol Bassa, guitarrista de blues. Debutó con el disco Dedos Negros (2016), nominado a los premios Gardel a la música argentina. Con amplia trayectoria en el under, fue apadrinada por Ciro Fogliatta -ex

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