Los nombres de las bandas pueden tener mucho que ver con sus características y forma de hacer música. Antes de emprender su cuarta gira por Europa y pisar por primera vez suelo mexicano para presentar su nuevo LP Garage o Muerte, Los Peyotes charlaron con Rocktails sobre su pasión por el rock garagero y los sixties. La banda, que ya cuenta con reconocimiento internacional, se calzará su indumentaria vintage y llevará el auténtico sonido garage punk a los escenarios internacionales, para seguir demostrando que verlos en vivo es una experiencia inolvidable.

-El peyote puede confundirse con otras especies de cactus pero el verdadero peyote es inconfundible por su color verde azulado y porque no tiene espinas. Los Peyotes son una de las varias bandas que recrean el garage rock de los 60 y 70, ¿qué los distingue de las demás?

-No somos un grupo Revival, esos grupos que tratan de copiar algo que murió hace décadas y lo muestran como un espectáculo de las Vegas. Nosotros somos así, garageros. Nuestra vida es garagera y eso la gente lo ve cuando estamos arriba del escenario y sobre todo cuando bajamos de él. Obviamente en cuanto a lo musical somos una banda que hace culto de los Saicos, Los Gatos, Question Mark… pero sonamos como Peyotes y eso es un factor diferenciador.

La raíz del peyote es muy grande, puede medir hasta 20 cm. Ustedes parecen tener ciertas tradiciones muy arraigadas, como la búsqueda de un sonido garage auténtico o la conservación de una estética particular. ¿La propuesta de la banda tiene que ver sólo con un gusto musical o existe también un afán de rebeldía contra la música más comercial?

-El gusto musical por supuesto, si bien entre nosotros hay diferencias y preferencias siempre son dentro de las variadas formas garageras. No nos consideramos rebeldes y nunca nos planteamos ir contra el sistema y creo que esto es fundamental. Nunca nos lo planteamos, ¿para qué? Nosotros somos lo que somos, disfrutamos de grabar un disco y venderlo en nuestros conciertos, de tener un contacto con el fan real, de que vengan y te digan gracias a ustedes comencé a escuchar esta banda de los sesentas. Que la banda sea autosuficiente para viajar por el mundo y conocer todas las comunidades garageras. Nuestra propuesta es musical y visual y somos totalmente apolíticos.

-El Peyote es de crecimiento extremadamente lento y puede tardar muchos años en alcanzar la edad de floración. En más de una década de carrera, ¿qué sienten haber alcanzado y qué les parece que está todavía por hacerse?

-Sentimos que nuestro laburo como banda se va a notar en el tiempo, yo se que en unos años va a ser obligado referir a Peyotes como semilla maldita y fundacional en lo que tenga que ver con el sixties. Siento que eso alcanzamos, mas allá de dejar un puñados de canciones, giras, shows, clips, etc. Perdurar nos hace invencibles ¿Y qué nos queda? Quiero llevar a Peyotes a lugares como Grecia, Japón, Australia… Sé que podemos, una buena idea es una buena idea acá y en Bolivia.

-El peyote es conocido por su extendido uso terapéutico y medicinal y por los efectos alucinógenos que provoca. Alguien hasta lo describió como «la planta que hace que los ojos se maravillen». Según ustedes mismos, si no saltás, bailás y gritás con Los Peyotes estás muerto. ¿Por qué escucharlos en vivo es una experiencia tan intensa?

-Creo que eso se debe a la gran cantidad de energía que hay en los show, siempre son muy movidos… y el público generalmente se contagia y entramos todos en éxtasis. Nos tiramos al piso, saltamos, gritamos, chupamos… Pero nada coreográfico ni planeado… lo tenemos en nuestra piel, sale así, sin previo aviso.

-Este cactus es sagrado para algunos pueblos indígenas de México. Los huicholes, por ejemplo, recorren cientos de kilómetros cada año hasta Wirikuta, la tierra sagrada del peyote. Ustedes por su parte, están por emprender una travesía que los llevará por cuarta vez a Europa y por primera vez a México. ¿Qué sienten que les aportan las giras y qué es lo mejor de volver?

-Las giras nos aportan muchísimo en todo sentido. En primer lugar experiencia como grupo, profesionalmente y humanamente. Tenemos que convivir cinco tipos un mes metidos en una camioneta y la verdad que lo llevamos super bien, con mucho humor. Los viajes nos dan la posibilidad de crecer cada vez más y ya que sea nuestra cuarta gira por Europa nos abre la mente y las puertas a cualquier parte del mundo. Por ejemplo, este año fuimos editados en Japón por primera vez, con nuestro himno garagero «El humo te hace mal», y ahora que tenemos la posibilidad de ir a México seguro nos brindará lo mismo, más experiencia y más puertas por abrir. Siempre está bueno volver, tocar acá, estar con los tuyos, aunque también está bueno estar en ese Eurodisney garagero y sesentoso, del cual aquí estamos lejos.

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Fotografía: Josefina Schmipp

Sol Bassa: «Mi banda son mis amigos»

Ella es Sol Bassa, guitarrista de blues. Debutó con el disco Dedos Negros (2016), nominado a los premios Gardel a la música argentina. Con amplia trayectoria en el under, fue apadrinada por Ciro Fogliatta -ex

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