Leo Quinteros brilló en la Sala La Bodega

junio 26, 2010

(Chile) – Volvió Quinteros. Después de varios meses de contadas apariciones en vivo, abocado a la grabación de su próximo álbum y también a la producción del debut de Cadenasso, Leo Quinteros retoma el trote y presenta sus recientes creaciones.

El contexto es el adelanto de Los Días Santos, su cuarto álbum, y un disco que tiene de entrada un listón alto: 1A, Ahora y, sobre todo, Los Accidentes del Futuro, discos que situaron a Quinteros sin problema en el sector más acomodado de los cantautores nacionales. Por razones muy simples y consistentes: búsqueda, amplitud y calidad. Sus tres discos reservan un espíritu propio y, a través de sus canciones, Quinteros ha mostrado un más que bienvenido dominio de estilos y registros, haciendo que sus canciones luzcan robustas y siempre evocativas de ideas interesantes. Es esto lo que pone una diferencia importante entre su vocación, su obra, y el escarceo aún miope de muchos otros músicos nacionales.

Y en esta fecha, la del viernes 11 de junio, Quinteros demuestra que Los Días Santos es otro disco que habrá que escuchar con atención. Primero, hay un giro: sus canciones recuerdan un sector grato del indie ochenteno, Smiths o Woodentops, por nombrar un par de bandas señeras: rockabilly y vestigios new wave que su banda sabe cada vez interpretar de mejor forma. El recital del viernes pasado en la sala La Bodega fue de hecho un mejor acercamiento que el ofrecido hace algunas semanas en el Bar Loreto.

Ya rota en las radios Cheerleader, primer sencillo del álbum. Y, al escucharlo solo un par de veces, sentimos que no acusamos un golpe importante como en su momento fue escuchar Invisibilidad o Fiesta Pagada; canciones que acoplaban tan saludablemente letras inquietantes y música de un clasicismo maduro. Una canción para recordar: Nuestros Sábados. De estribillo memorable.

Sobre todo, lo más relevante de estar en un recital de Quinteros es constatar la gran cualidad de su música: su consistencia, su dirección casi siempre apropiada y de abundantes recursos. Quinteros no es un gran frontman, la empatía no es quizá su fuerte; pero compensa con creces este mentis con su estimulante propuesta. Se rodea de los músicos idóneos, qué bien Felipe Cadenasso en guitarra, y conoce con suficiente sapiencia de qué va esto de hacer canciones pop. Parafraseando una de sus canciones, Leo, es un placer volverte a ver.

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