ENTREVISTA: Gepe

El artista chileno Daniel Riveros, mejor conocido como Gepe, lanzó un nuevo disco este año, titulado Ciencia Exacta que contiene 9 canciones propias más una reversión de Las Flores, de Café Tacvba. Un material que expone al Gepe más autentico, pero de una manera más directa y descontracturada, donde las canciones parte del eje guitarra y voz y se revisten con escasas prendas, para evitar que oculten su belleza interior. Esto nos sirvió de disparador para querer hablar con él sobre este nuevo trabajo que lo encuentra en un gran momento personal en el que además logró la colaboración de algunos de sus referentes musicales como lo son María Esther Zamora y la baterista de Los Jaivas, Juanita Parra.

¿Es realmente para vos este material – o la música en general – una ciencia exacta o esa ambigüedad es una especie de cuestionamiento a tus propias palabras?

Creo que hay dos opciones. La música puede ser ambigua, en cuanto a nombre y demás, pero hay una objetividad de quien la canta.   Yo puedo decir algo muy claro ala respecto, pero al final es pura subjetividad. Hay pocos artistas que pueden decir algo con cierto asidero y que sea irreprochable. Mi caso no es ese y en ese sentido Ciencia Exacta tiene dos posibilidades, la primera es que funciona como un contraste, que no es científica ni exacta; y segundo que justamente sí la tiene, porque de alguna manera encontré una forma de hacer música que sí puede ser una ciencia para mí. Para mí, Ciencia Exacta sí científica y es exacta.

Las canciones de este disco denotan cierta urgencia y fueron grabadas en un momento en que ibas de un lado a otro ¿Cómo fueron surgiendo dentro de tu imaginario?

Muchas de las canciones surgieron como un impulso. Para Hablar de ti tenía claro lo que quería decir, más allá de la cosa melódica, la letra salió antes que la música. Solo, también, en Hoy la letra nació al mismo tiempo que la música. Pero otras como Flor del caneloHoy día me lanzo u Ojos que no ven, las hice cuando tenía 15 minutos antes de grabar y las escribí a modo de ejercicio.

¿Y aceptaste el resultado del juego o ahora piensas que algunas las grabarías de otra manera?

Justamente, este fue el disco en el que digo acepto el juego. Con todos los demás he dicho, lo voy a cambiar, lo voy a corregir o a dar vuelta. Pero este es como de traslación, porque ensayé muchas cosas nuevas como qué pasa si no corrijo nada, si grabo lo menor posible y así.

¿Volverías a repetir la experiencia de grabar de esta forma tan espontanea?

Creo que este es un disco super de transito. Como de despojar a la canción que hago de lo que le había puesto tiempo atrás. Porque al comienzo tienen como una sobrecarga de información y como que luego empiezo a sacarle información para llegar a otro lado. Quizás el próximo disco que haga tenga que ver con mostrar aún más el esqueleto de la canción.

En “Hasta cuando con” das por tierra con esa idea de que hay que irse a otros países para triunfar y dejas en claro que en tu tierra es donde te sientes mejor. Esa identidad está muy marcada en tu música ¿Desde cuándo tienes tan arraigado esa impronta latina? ¿Haber viajado te reconfirmó ese ADN?

Siempre he tenido esa identidad. No es que sea nacionalista ni chauvinista ni esas estupideces. No es que doy todo por mi bandera. Yo doy todo por la gente que quiero, por la gente que represento y la que me secunda, por así decirlo. Pero la identidad la tuve clara siempre o quizás ahora me la creo más. La puedo tener a la distancia. Yo nunca supe quién era, nunca tuve mucha seguridad, pero ahora sé que me gusta y que no, al menos. Sé qué lenguaje tiene más peso que otro.

¿Ser baterista es lo que te da ese coraje para animarte a incursionar en diferentes géneros?

Sí, yo creo que empezar con la batería me dio esa versatilidad. Hoy hablaba con alguien de los arreglos del tributo a Violeta Parra y creo que la gracia del concierto del Colón es que el arreglador respetó todos los ritmos. Si bien es todo menos crudo de lo que ella mostró, mantiene la esencia. Eso – en mi caso – te permite como un piso, porque el ritmo es el piso de la música – al menos en la parte occidental – y desde ahí se compone la armonía. Eso me permite ir de un lado a otro pero mantener las canciones, aunque con ritmos distintos.

¿Que significa para ti contar con la colaboración de Juanita Parra?

Es todo un honor, yo siempre he intentado desde el comienzo copiarle a Los Jaivas y tenerla a ella en el disco fue lo máximo. Tuve mucho miedo de llamarla y que me diga que no, pero como es un amor de mujer me dijo que sí.

¿Fue tan simple como llamarle para que se sume al proyecto?

Ya nos conocíamos, habíamos participado en muchas cosas, pero uno siempre piensa que estas personas están muy ocupadas y que no pueden. Pero por suerte dijo que sí y hasta pudo estar, también, en el videoclip.

¿Cómo trabajas con los invitados? ¿Dejas que ellos puedan aportar ideas o eres más como un director que utiliza a los músicos como herramientas para concretar sus composiciones?

Hay veces que digo canten esto y otras que digo hagan lo que puedan, canten lo que quieran. Para mí los invitados tienen que ser para que la canción crezca para otro lado y agarre nuevos mundos. Porque el trabajo solista es uni-direccional y está bueno que agarre para otros lados.

Volviendo a los ritmos ¿Hay algún género en el que aún no te hayas animado a incursionar pero que tienes intenciones de hacerlo?

¡Ah, sí. Me encanta! Todo lo que tenga que ver con África me encanta pero no los entiendo. Tony Allen es un baterista maravilloso, pero no entiendo cómo es que divide las partes. El día que lo puede descifrarlo quizás sume algo como eso. Tony Allen me encanta.

En Chile puedes convocar a Newen que lo hacen muy bien

De veras, que son como Fela Kuti.

Quizás los puedas invitar. Van a ser como 15 invitados en un sólo tema.

Jaja, si. Veremos.

¿Cuánto hay de Gepe en tus canciones y cuanto de Daniel Riveros?

Gepe es un interfás nomás con el mundo. Siempre soy yo, para bien y para mal. No hay como un Ziggy Stardust o algo así.

En eso se basa el tener un estilo tan personal me imagino, porque tus discos si bien son siempre distintos, conservan una naturaleza primitiva ¿Cómo imaginas tu próximo disco?

Un día un mejicano me dijo una definición muy buena sobre que mi música es circular, nunca va en ninguna dirección. Como que siempre arranco desde el mismo punto pero para diferentes lados. No hay una lógica progresiva. Y no sé que voy a hacer después. Lo ideal para mí sería poder hacer un disco de sólo voces. Algo como bien mínimo. Pero creo que a ese grado de síntesis no he llegado aún. Como Beatriz Pichi Malen, creo que ella es lo más elevado que he visto en ese sentido.

¿Cómo te sienta que te encuadren dentro del nuevo movimiento de cantautores latinos? ¿Sientes que hay un resurgimiento en ese sentido de la canción latinoamericana?

Me carga lo inclasificable, me carga que uno diga que no se puede clasificar. Creo que todas son validas, así que la que quieran elegir, me gusta.

¿Cómo fue la historia de la grabación de Las Flores? Sé que tuviste algunos contratiempos a último momento…

Nosotros grabamos en diferentes estudios y cuando ya estaba todo listo, yo me fui de vacaciones. Y entonces, un día antes de mandarlo al máster, me llama uno de los productores y me dice que en el cover de Café Tacuva, había una parte de la letra que la había cantado mal. Entonces, yo estaba a 7 horas de Santiago y no llegaba a grabarla. Así que la grabé con el teléfono y de ahí salió al disco. Obviamente lo apretaron un poco, lo pichicatiaron pero sí, fue registrado con mi celular.

 

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