ENTREVISTA: Los Álamos

La banda que te mueve el piso. Hay bandas que logran hacer de eso algo casi literal y Los Álamos fue una de esas. Es una de esas; activar los tiempos presentes es un gusto que nos podemos dar al hablar de ellos, al menos por estos días. ¿Qué estabas haciendo vos en el 2004? ¿Y en el 2009? ¿Y hoy? Este grupo nacía, se separaba y se volvía a juntar. En el medio, un terremoto sonoro arrancó el paisaje westerniano del suelo anglosajón y lo enterró sobre el asfalto porteño, dejando tres discos impecables, el término narco-country como su sinónimo y a todos preguntándonos: “¿Ya está? ¿Así termina todo?” No. Momentos de calma y de furia; como su sonido, su historia también los tiene. La banda que te mueve el piso está de vuelta y antes de que lo hagan en vivo este sábado 21 en Salón Pueyrredón (fecha nueva agregada: jueves 19 en La Plata junto a Él Mató A Un Policía Motorizado) y den inicio a una gira por Argentina, Chile y Montevideo, charlamos con Pedro ‘Peter’ López, su vocalista y guitarrista radicado ahora en Francia, para que nos cuente sobre el pasado, presente y futuro de Los Álamos. Pasá a leer.

“Una banda que canta en inglés”, así tituló alguna vez el suplemento de un diario una nota sobre ellos. Sí, en parte lo hacen, pero esa está lejos de ser su definición. Podés ponerte No Se Menciona La Soga En Casa De Ahorcado (2005) o El Fino Arte De La Venganza (2008) de fondo mientras leés esto y definirlos vos mismo. Incluso Emboscada, el EP editado en 2006 en que se dedican a versionar temas de Neil Young, Spacemen 3, East River Pipe y Friends of Dean Martinez es un buen muestreo de la esencia de esta banda. Sin embargo, también podés ir a verlos tocar esos trabajos en vivo, donde todo pasa. En esta entrevista que le hicimos a Peter antes de que vuelva a Buenos Aires, donde ya se encuentra ensayando con el resto de la banda para lo que será el gran regreso de Los Álamos, da una buena razón para hacerlo.

-Su música toma mucho del  folk, el country, el blues y el rock lisérgico de fines de los 60s. Lo interesante es el modo en que adaptaron todo eso y lo sintetizaron en un sonido nuevo; no hay banda acá con una propuesta como la suya ¿Qué lugar te parece que ocuparon y ocupan en la escena local? ¿Se ven un poco como outsiders?

-En el momento en que la banda empezó a dar que hablar -primero en los blogs y después en la prensa un poco más especializada- fue todo muy positivo para nosotros, pero nunca tampoco nos interesó mucho cómo nos veían o en qué lugar nos ponían. Tenemos un montón de cosas en común con otras bandas, pero a la vez no nos vestimos igual que el resto, no tenemos el mismo corte de pelo que el resto y quizás tampoco tenemos la misma colección de discos. Puede ser que en algún momento nos hayamos sentido medio afuera de algunas cosas pero nunca de mala manera. Siempre estuvimos en la nuestra y construyendo nuestra casa, digamos. Lo que hizo que la banda funcione fue que no le prestamos atención a cosas que no eran importantes dentro de la música, como querer formar parte de una escena o ser amigos de algún grupo famoso. Nunca tuvimos la necesidad de abrir para tal grupo o tocar en tal festival porque nos convenía.

-¿Qué fue lo que llevó a la decisión de entrar en una pausa después de la gira europea de 2009? Pausa que, con tu instalación definitiva en Francia, se pudo pensar también como una disolución definitiva.

-La decisión fue bastante dura. Veníamos de hacer esa gira que había estado muy bien y la banda estaba en su mejor momento, con el tercer disco recién salido y cinco años de trabajo atrás. Igual, viéndolo ahora, creo que fue lo más acertado a nivel físico y mental, por lo menos para mí. Me hizo bien alejarme un poco de Argentina y armar mi propia vida, que allá giraba alrededor de Los Álamos y nada más. Fue difícil y lo sigue siendo, pero por suerte tenemos la oportunidad de juntarnos cuando la geografía lo decide.

-Y ahora, con el estreno en el BAFICI de Lost Alamo como motor principal, tienen la oportunidad ¿Cómo fue que se gestó la idea del documental y el contacto de su realizador, Francisco Forbes, con ustedes?

-A mí me mandan un mail los chicos diciéndome: “Hay un director que tiene ganas de hacer esto con el grupo”. Eso fue previo a la gira de 2009, yo ya estaba viviendo acá. La idea fue filmarla, más o menos armando una historia de cómo una banda que se está por disolver sigue viajando y tocando. Francisco nos siguió por todos lados y hasta vino a Marsella para hacerme una nota y mostrar un poco de mi realidad acá y la realidad de los chicos allá. Es un documental bastante interesante; no es solamente imágenes en vivo, sino que también muestra toda la parte humana y al entorno de Los Álamos, como a El Pájaro (Gonzalo Rainoldi), sonidista y amigo nuestro, y mucha gente más que le da color a lo que hacemos.

-El documental toma como título uno de los tracks del primer disco ¿Qué significado tiene esa canción para vos?

Lost Alamo es la segunda canción que compusimos con Poly (guitarra eléctrica) en los inicios del grupo y justamente habla de lo que te decía antes, de construir algo, como una casa, una banda, una familia; construir una vida. También habla de la pérdida, de no saber dónde querés estar. Creo que Francisco agarró ese título porque le pareció que yo era el álamo perdido dentro de la historia (risas). Prefiero ese a “Los Álamos en vivo en Europa” o “Los Álamos en vivo en Quilmes”.

-El sonido de la banda también tiene mucho de cinematográfico, algo muy visual…

-Siempre pensamos un poco en eso, en hacer una música que se sienta de manera física. Tenemos un amigo, Dr. Chance (Mariano Baez), que es quien se encargaba de hacer las imágenes que se proyectaban durante los shows. Siempre trabajamos para que el sonido exprese algo más allá de las letras. Queremos que quien vaya a uno de nuestros conciertos tenga algo que contar cuando sale, que sienta en el cuerpo lo que la música quiere decir. A mí por lo menos me pasa eso cuando voy a ver grupos o DJs de dub o de música “fuerte” a nivel frecuencia. Hay grupos que vas a ver y no podés esperar solamente a un loco sobre el escenario, con jeans, una remera re copada y una guitarra; vas y sabés que el sonido te va a hacer temblar. Creo que la parte cinematográfica es esa: intentar dejar algo en el subconsciente de la gente.

-Tras la separación, el resto de los integrantes formó Val Veneto, banda que se mete con un estilo más groovero y bailable. Vos, sin embargo, te volcaste a un sonido mucho más íntimo. Con Eastern Committee (dúo formado con Julia Bayse) y tu proyecto solista Moondawn, experimentas con el folk de una manera más desnuda, con mínima instrumentación ¿Se sentía en el grupo durante el último tiempo la necesidad de salirse de ese género que ustedes medio en joda denominaron como narco-country?

-Sí, totalmente. Creo que si hubiéramos seguido tocando, hubiéramos tardado mucho en hacer otro disco, porque estábamos escuchando otras cosas y teníamos ganas de hacer algo distinto. Yo quería trabajar ese lado que vos decís, algo más íntimo, trabajar más en la textura de las canciones. También durante el último tiempo, después de los shows siempre pasábamos música diferente a la nuestra. La gente tenía ganas de otra cosa y nosotros también; una vez terminado el estrés, queríamos bailar. No sé, creo que los caminos tomados fueron lo que necesitaba hacer cada uno con la música.

-¿Cómo fue que llegaste a la música folk? ¿Te acordás cómo fue tu primer contacto con un disco de ese género?

-Estamos hablando de hace mucho tiempo. No fue con algo de Bob Dylan igual, sino más bien Violeta Parra o Atahualpa Yupanqui. Yo escuchaba música más extrema, tipo hardcore o punk rock y todo lo demás me parecía una mierda, hasta Nirvana. Creo que fue gracias a la crisis que otro tipo de música cayó en mis manos. No teníamos plata para comprar la que nos gustaba y terminábamos en las ferias y los Todo x $2 comprando los discos más baratos. El de Violeta Parra todavía lo tengo, me lo traje para acá. También me traje el de Atahualpa, El Payador Perseguido, que es increíble. Cuando termino de tocar, por lo general lo pongo; es muy relajante, es como un relato sobre la vida del campesino y es súper político. La gente no lo entiende mucho, pero solamente su voz hace que algunos se acerquen a preguntar quién es. A veces les digo que es mi abuelo (risas). Así que esa fue mi primera experiencia con el folk; con el folklore en español. Después recién vino Bob Dylan, Neil Young, John Fahey, etc.

-Ahora los espera una gira y hablar de volver al estudio probablemente sea un poco prematuro todavía, pero sólo por curiosidad, ¿podemos decir que la idea de un nuevo álbum no se descarta?

-No se descarta como tampoco se descarta una gira por Europa o Japón o mismo nuevamente por Argentina. Creo que el día en que podamos estar juntos por un mes en la ciudad sin nada que hacer, haremos un disco. No creo que lleguemos a grabar algo ahora, pero sí seguramente vamos a estar registrando los conciertos. Tampoco digo que vayamos a hacer un disco en vivo, pero puede ser. Tenemos toda la gira europea grabada también, como 40 shows.

-¿Tenés canciones guardadas que escribiste durante este tiempo y te parecieron que se correspondían más con el espíritu de la banda? Quiero decir, ¿hay por ahí un cuaderno con potencial material para Los Álamos?

¡Sí! De hecho, tengo el mismo cuaderno que usé para las giras de la banda y un archivo en la computadora con un montón de demos. Nos mandamos cosas, aunque no sirve de nada porque no estamos juntos y cada uno está ocupado en su proyecto, pero sí, hay canciones para Los Álamos.

-¿Cómo se sienten para el show del 21 de abril? ¿Qué esperan de esa noche?

-Estamos muy ansiosos. Yo más que nada espero estar en sintonía con mis amigos, que no los veo hace un montón y estar a la altura de ellos; son músicos increíbles. Creo que va a estar buenísimo. Va a estar tocando Mariano Rodríguez también, que es un amigo que vive en el sur y es súper guitarrista. Y además va a ser en Salón Pueyrredón, que es un lugar mítico.

A  la gente que nunca llegó a verlos en vivo y que va a estar presente en esa fecha, ¿qué se le puede decir?

-Llévense una remera cómoda y no lleven pullover (risas). Creo que no puedo explicarlo, pero es un concierto interesante de ver. Es cierto que es bastante… entretenido. Es un grupo humano muy entretenido, así que seguramente se van a divertir y van a tener cosas que decir cuando salgan. Tal vez digan que ya estamos viejos, pero van a tener algo que decir, positivo o negativo. La mejor manera de sacarse la duda es viniendo; no se queden en casa mirando un video en YouTube porque no es lo mismo.

 

Ph. Gustavo Sancricca

Los Álamos se presentarán el jueves 19 en La Trastienda (La Plata) y el sábado 21 de abril en Salón Pueyrredón. Más info del eventó, acá.